La derecha de Ecuador impulsa la privatización de la educación al estilo chileno

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Los cambios introducidos por la Revolución Ciudadana en el sistema educativo de Ecuador han sido reconocidos por las Naciones Unidas.

El jefe del organismo de educación superior de Ecuador dice que un sistema como el propuesto por la administración Trump sería aplicable en el país con la presidencia de Lasso.

Angel Sotomayor es el primero de su familia que asiste a la Universidad. En su último año de Ingeniería Comercial en la Universidad de Guayaquil, está entre los miles de estudiantes que se verán afectados significativamente por el resultado de las elecciones del 2 de abril y las visiones competitivas para la educación en Ecuador.

Sin embargo, el activista dice que aunque muchos líderes estudiantiles están ansiosos respecto a lo que pueda suceder, él cree que la mayoría de sus compañeros no entiende lo que está en juego.

“Casi todos los días escucho ‘gane quien gane no me va a pagar la Universidad’ – eso es lo que me deja como loco”, dice Sotomayor, haciendo hincapié en que él y otros estudiantes en las universidades públicas no pagan la matrícula. “Como te digo no todos piensan así, pero son pocos los que se dan cuenta y esperan resultados”.

La segunda ronda de las elecciones presidenciales en Ecuador se ha convertido en un enfrentamiento comprometido e intenso entre el enviado especial de la accesibilidad y exvicepresidente Lenín Moreno, que representa al partido gobernante Alianza PAIS, y el millonario banquero Guillermo Lasso, liderado por su movimiento CREO. Mientras que Moreno representa una continuidad de las políticas que han visto el aumento de la intervención — y la inversión — del estado en áreas como la educación y la salud, Lasso ha estado promoviendo un retroceso del rol del sector público y una mayor presencia del sector privado.

Para René Ramírez, jefe de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt), el programa de Lasso no sólo significaría un cambio en la política, sino un cambio de paradigma.

“Lo que (Lasso) propone como política y filosofía de modelo de sociedad es irnos a un proceso completamente privatizador y mercantil de lo que para nosotros son derechos sociales — salud, educación, seguridad social, educación superior,” dijo Ramírez en entrevista para el sitio web de teleSUR.

Ramírez, quien antes de dirigir la Secretaría de Educación Superior lideró los dos planes quinquenales de “Buena Vida,” dijo que la propuesta del abanderado de la oposición será un paso para atrás, devolviendo el sistema educativo de Ecuador a un estado de disparidad y desorganización, “donde ocho de cada diez estudiantes que ingresaban a la universidad pertenecían al 20 por ciento más rico.”

Desde el inicio de la “Revolución Ciudadana” del presidente Rafael Correa, las cifras educativas del país en términos de acceso y desempeño han aumentado dramáticamente.

La matrícula total en la educación superior se ha incrementado por 11 por ciento desde 2006, con la representación del 40 por ciento más pobre de los ecuatorianos subiendo 101 por ciento. Dentro de esto, la matrícula de las nacionalidades indígenas y afroecuatorianos se duplicó, y siete de cada 10 alumnos actuales son los primeros en sus familias en obtener una educación universitaria.

Los cambios introducidos en el sistema educativo ecuatoriano también han sido elogiados por el organismo de las Naciones Unidas encargado de la educación, que lo llamó una de las reformas integrales más importantes de la región en una reunión regional a los fines de 2016.

Sin embargo, a pesar de las impresionantes estadísticas sobre el aumento de la matrícula, la participación de los sectores históricamente marginados y el aumento significativo de los salarios de los docentes, la educación ha sido el tema de fuertes debates durante estas elecciones.

Lasso, quien representa a un grupo heterogéneo de partidos de oposición incluyendo un equipo marxista-leninista que solía controlar la contratación en muchas instituciones públicas, ha buscado capitalizar la frustración con el proceso de asignación de cuotas de Senescyt en diferentes instituciones para impulsar su desmantelamiento.

Angel Sotomayor mismo experimentó esto después de no encontrar un lugar en su universidad local en Machala.

Además de descentralizar la administración de nuevo, Lasso y su partido han abogado por una reorganización de la financiación universitaria basada en el escandaloso modelo chileno.

“Redireccionar recursos para la educación pública hacia los padres de la familia… el padre o la madre pueden optar por permanecer en el sistema de educación pública o migrar al sistema educativo privado o comunitario, según sus preferencias”, afirma la plataforma CREO.

Lo que CREO describe es conocido en otros países como el sistema de “bonos” o “vouchers”. Lasso ha defendido este sistema, diciendo que “ha arreglado los problemas de calidad que existían en las escuelas públicas” en Chile, donde el modelo fue introducido por primera vez en 1981 bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet como parte de un amplio conjunto de privatizaciones y desregulaciones tal como lo aconsejaron los economistas de la Chicago School of Economics.

Desde al menos 2006, Chile ha visto movilizaciones masivas de estudiantes que exigen reformas al sistema educativo, tanto en la educación superior como en la secundaria. Las encuestas han demostrado consistentemente que la gran mayoría de los chilenos apoya una revisión al sistema, que es visto como exorbitantemente caro y lleno de desigualdad en términos de calidad y estándares académicos.

“Chile está marcado por una educación privada, un sistema educativo demarcado, donde la élite tiene escuelas diferentes a las de los más pobres y las universidades son demasiado caras”, dijo Sebastián Medina, líder estudiantil de la Universidad de Bio Bio Chilán en Chile al sitio web de teleSUR. “Para estudiar tienes que entrar en una deuda de 20 años y no hay otra opción, tienes que estar en deuda”.

En Estados Unidos el modelo ha vuelto recientemente a ser el centro de atención con el nombramiento de Betsy DeVos como secretario de educación. Los defensores de la educación advierten que DeVos ampliará el sistema de “vouchers,” que en la actualidad sólo sirve a unos 400.000 estudiantes, al costo de las escuelas públicas que ya están sin fondos suficientes.

Ramírez teme que las instituciones públicas en Ecuador sufran el mismo destino.

“Es un proceso de mercantilización de la educación superior, de privatización de la educación superior porque el estudiante que encuentra a una universidad pública va a poder ir con este voucher a otra universidad privada, lo cual va a desfinanciar la universidad pública”, dice Ramírez.

El académico también expresa su preocupación por que los planes de Lasso para la educación consolidarán la actual dependencia de la exportación de Ecuador al trabajar en contra de los planes del actual gobierno, que busca formar profesionales para una economía basada en el conocimiento.

Ramírez dice que el modelo alternativo de financiamiento es a través de impuestos para asegurar el acceso universal a la educación.

“Para nosotros la educación es un derecho y tiene que existir una acción colectiva para que todos los ecuatorianos financiemos la educación de todos los ecuatorianos”, expresó.

Sotomayor está de acuerdo, y ha organizado manifestaciones con sus compañeros contra la propuesta de Lasso. “Lo que Lasso propone es un desastre”, dijo el estudiante de 20 años. “Comparado con los gobiernos anteriores, lo que tenemos no es perfecto, pero está muy cerca del ideal”.

Tomado de lesur

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