Cuba y su economía en 2015: primeros resultados (I)

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economia cubanaPor José Luis Rodríguez*

Un punto de partida indispensable para el análisis de la economía cubana durante el primer semestre del 2015 es que los resultados del pasado año no fueron favorables y ello ha repercutido en el desempeño actual, aunque un grupo de factores parece compensar esos efectos negativos.

En efecto -según datos de la ONEI-, en 2014 la economía cubana creció solo 1,3 por ciento de un plan de 2,2 por ciento. Presentaron decrecimientos las inversiones (-8,9 por ciento); la industria (-3,6 por ciento) y las construcciones (-2,3 por ciento), y el déficit fiscal se elevó a 6,8 por ciento en relación al PIB.

Por otro lado, crecieron el sector agropecuario (2 por ciento), la industria azucarera (4,2 por ciento) y el comercio (3,2 por ciento), en tanto el turismo crecía 5,3 por ciento en visitantes pero solo 2,1 por ciento en ingresos.

Las razones de este comportamiento se centraron en una disminución de los ingresos en divisas previstos, obteniéndose un saldo en la balanza comercial favorable pero 47 por ciento inferior al año precedente; factores climáticos negativos caracterizados por una fuerte sequía y una deficiente gestión económica en diversas ramas del sector estatal, donde 123 empresas planificaron ganancias pero tuvieron pérdidas por 829 millones de pesos, el 67 por ciento de ellas en el Ministerio de la Agricultura y en el grupo empresarial AZCUBA.

También cabe señalar que en agosto de 2014 se aprobó un presupuesto de unos 500 millones de dólares para realizar importaciones con vistas a asegurar insumos para el primer semestre del presente año, que todo parece indicar no lograron materializarse completamente.

De ahí que en lo que ha transcurrido del 2015 se ha manifestado desabastecimiento en las ventas minoristas de alimentos, confituras y bebidas, además de productos para la higiene, ropa y calzado, entre los surtidos más significativos. Para cubrir este déficit se acordó recientemente la asignación de 40 millones de dólares adicionales para la adquisición de esas mercancías, a lo que habría que añadir la necesaria revisión de los mecanismos de gestión de compra en el exterior que operan centralizadamente.

En general, durante el pasado año se puso en evidencia que el país no podía reducir más su nivel de importaciones, tomando en cuenta que un incremento del 1 por ciento en el PIB demandaba un aumento de entre 2 y 3 por ciento en las compras externas. Sobre este tema, en la Asamblea Nacional de diciembre de 2014 se anunció un ajuste en la política de financiamiento externo.

De este modo, se planificó un pago de deuda por 5 661 millones de dólares -equivalente al 30 por ciento del valor de las exportaciones- para retomar una cifra similar y posibilitar los volúmenes de importaciones suficientes con vistas a mejorar el ritmo de crecimiento de la economía.

Consecuentemente, en el plan de 2015 se incluyó un incremento del 13,3 por ciento en las importaciones de bienes y de 5 por ciento en las exportaciones, lo que apoyaría el incremento del 28,7 por ciento de las inversiones, 11,2 por ciento en la industria manufacturera y 4,1 por ciento en la agricultura, entre otros indicadores de importancia para asegurar un crecimiento del 4 por ciento.

Tomando en cuenta la importancia del sector externo para la economía nacional, vale la pena comenzar evaluando el desempeño de la economía mundial respecto a las exportaciones e importaciones durante el primer semestre de 2015, en el que la economía creció 4 por ciento, según reportes oficiales.

En relación con las exportaciones de níquel, durante los seis primeros meses del año los precios bajaron 18,1 por ciento llegando al cierre de junio a solo 11 720 dólares la tonelada, aunque se espera una recuperación durante el segundo semestre, que no será significativa tomando en cuenta que existen a nivel mundial existencias acumuladas equivalentes a tres meses de consumo.

Por su parte, la producción azucarera creció 18 por ciento, aunque se cumplió el plan en 96 por ciento, con lo cual se arriba a una cifra en torno a 1,9 millones de toneladas.

El rendimiento industrial fue 2 por ciento superior hasta 10,27 por ciento (toneladas de azúcar por cada 100 toneladas de caña molidas) y se alcanzaron 44,9 toneladas por hectárea, pero el aprovechamiento de las capacidades industriales quedó solo en 65 por ciento, de un plan de 72 por ciento.

Al cierre de junio los precios estaban a 12,44 centavos por libra, lo que representa una caída de 24,3 por ciento en relación con diciembre de 2014. Durante el segundo semestre del año se espera una recuperación en los precios, que deben enfrentar un elevado nivel de existencias en el mercado mundial.

En cuanto a la exportación de servicios, a partir del inicio del proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., así como cierta mejoría económica en Europa, se aprecia un incremento del número de visitantes, que llegó al 16 por ciento al cierre de junio, en lo que influye el crecimiento de 36 por ciento en los arribos de estadounidenses hasta inicios de mayo.

Al finalizar el semestre el sector turístico había facturado 1 700 millones de dólares, cifra que augura un incremento en 2015 respecto a los 2 700 millones alcanzados el año pasado.

*Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

(Tomado de Cuba Contemporánea)

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